
Julio Campos Mora, fallecido hace unos años, conocido cariñosamente como "Campito" fue un hombre ejemplar en Cañete.
Reconocido por su oficio de sastre, su calidad humana y su amor por la música, también desempeñó un rol importante en la comunidad como bombero voluntario de la Segunda Compañía. Se cuenta que les hacía el uniforme a sus camaradas. Un compañero de filas me contó que la confección de las nuevas tenidas no se comparaban con las de él, en su "hechura" y calidad.
Su trato amable y su espíritu caballeroso lo hicieron querido por todos.
Sin embargo, su talento musical lo llevó a protagonizar una de las noches más memorables de la historia artística de Cañete. En 1978, durante el "Festival en Ritmo de Ranking", aceptó el desafío de interpretar un repertorio diferente al habitual. Cuando subió al escenario del Cine Plaza y entonó "Alma Llanera", el público estalló en júbilo, iluminando el recinto con fósforos y encendedores en un emotivo homenaje a su magistral interpretación.
Esa noche, "Campito" superó incluso a Cecilia, "La Incomparable", (según crónica relatada con lujo de detalles por mi amigo Francisco Flores) quien, al no haber ensayado con la orquesta, sufrió un traspié en su presentación. Don Julio, con su humildad y su voz, dejó en alto el nombre de Cañete y demostró que el verdadero arte nace del corazón.
Su legado, tanto en la sastrería como en la música, sigue vivo en la memoria de quienes lo conocieron, recordando al sastre que, por una noche, fue más grande que una estrella, Cecilia, que era la invitada estelar.
En la foto, Julio en su taller junto a su esposa.
