Durante años guardé cosas sin preguntarme demasiado por qué.
Esta semana la física volvió a correr el límite de lo observable. Investigadores lograron generar pulsos de luz tan breves que permiten medir procesos que duran apenas unas trillonésimas de segundo.
La libertad no suele ser un problema cotidiano ni una fijación constante, excepto para quienes ya no la tienen en el sentido más literal. Para el resto, se convierte en concepto, consigna o movimiento dentro de un marco que rara vez cuestionamos.
Este no es un tema nuevo ni una denuncia surgida al calor de la coyuntura. El eje del problema es concreto y verificable: la legitimidad del proceso de refichaje de los partidos políticos en Chile.

