Arauco y el Bicentenario

Con motivo de celebrarse este año el Bicentenario del inicio del Proceso de Independencia Nacional, nuestro país ha programado la realización de variados festejos y actos conmemorativos.

En nuestra Región del Bío Bío, estas conmemoraciones culminaron con la publicación, el día 18 de septiembre recién pasado, de un hermoso y cuidadoso libro que reúne las colaboraciones de cuarenta de las más destacadas personalidades de la Academia y la Intelectualidad regional. Este hermoso volumen, editado por Diario El Sur de Concepción, fue entregado gratuitamente con las ediciones de ese día del prestigioso periódico regional.

Es así como 20.000 de estos libros pasaron a enriquecer las colecciones literarias de hogares, bibliotecas públicas y privadas y colegios o universidades de la Octava Región, aportándoles un riquísimo caudal de información y análisis de asuntos de Historia, Arte, Economía y Desarrollo Social de la Región.

El profesor cañetino, Clímaco Hermosilla, conocido investigador de la Historia y el Patrimonio de Arauco, fue invitado a participar en este Proyecto con un artículo referido al Bicentenario en nuestra Provincia.

Por considerarlo de mucho interés, lo ofrecemos a nuestros lectores.

ARAUCO Y EL BICENTENARIO

En primer lugar, una constatación: En general, el chileno no tiene claro a qué se refiere cuando habla de “Arauco”. Para nosotros, los habitantes de la Provincia, “Arauco” es la ciudad de Arauco o la Provincia del mismo nombre y, cada vez que decimos la palabra, especificamos a qué nos referimos. El habitante de Chile que no sea un especialista, al hablar de Arauco piensa: o en la actual Araucanía (novena región) y podría muchas veces jurar que “Temuco es la capital de Arauco”, o en la Araucanía Histórica: aquella de la época de la Conquista, que abarcaba las actuales octava y novena Regiones e iba desde el Bío Bío al Toltén. En todo caso, en su desinformado imaginario, piensa en una región de exuberante belleza y poblada por las razas aborígenes que viven, a veces apaciblemente y otras, no tanto, más o menos como vivían a la llegada de los españoles, en el siglo XVI, ignorando que actualmente estas regiones reúnen casi tres millones de habitantes y son un polo de desarrollo académico, industrial y agrícola de importancia nacional.

Un aporte, entonces, al conocimiento de Arauco podría ser el siguiente:

El Arauco de la Conquista es ese territorio que se extiende, por la costa, desde Concepción (al norte) hasta La Imperial de Valdivia (la actual Carahue) por el sur. Al este, los límites de esta región histórica discurren por la ribera sur del Bío Bío y los faldeos orientales de Nahuelbuta, donde ya Valdivia fundara la ciudad de Angol y el Fuerte de Purén.

Los cronistas del siglo XVI nos explican, incluso, el orígen del nombre Arauco, el que derivaría de la expresión indígena “Raghco”: agua gredosa, con el que designaba la zona. Los españoles comenzaron entonces a decir: “Vamos a Raghco” y, luego, este “a Raghco” derivó a nuestro actual vocablo “Arauco”, ya que la “gh” aspirada se asimiló a la “u” hispánica.

Los Cronistas españoles del siglo XVI llaman a estos territorios “los Estados de Arauco y Tucapel” y el Padre Gabriel Guarda los llama “el Flandes Indiano”, asimilándolos a aquellos que, en Europa, lucharan tan heroicamente en contra del imperio español, la mayor potencia militar de la época, en defensa de su Autonomía o su Libertad. El “estado de Arauco” incluye lo que se llamó “el Distrito Andalicano”, es decir, la zona del Andalién (actual Concepción), de Coronel y Lota. Separa a los “estados de Arauco y Tucapel” el río Lebu.

Cuando, a mediados del siglo XIX, se crea la provincia de Arauco, esta se extiende entre el río Bío Bío y el Toltén y entre la Cordillera de Los Andes y el Océano Pacífico y consta de dos Territorios Fronterizos: el primero, en el valle central y el segundo, en la costa. A ambos Territorios los separa la Cordillera de Nahuelbuta. La capita provincial es Los Angeles. Luego, en 1875, con el Territorio de la costa, se crea la nueva Provincia de Arauco, la que se extiende, de norte a sur, desde el río Laraquete hasta el río Toltén y que corresponde, casi exactamente, a la provincia de hoy.

Todavía, durante gran parte del siglo XIX, o, hasta las primeras décadas del siglo XX, se reconoce la unidad de estos territorios designándolos como “la Baja Frontera” y a sus habitantes como “abajinos”, en contraposición a las zonas precordilleranas y del valle central de Bío Bío y Malleco: la “Alta Frontera” y sus “arribanos”.

En segundo lugar, una reflexión acerca de la Identidad de la Octava Región. En el estudio “Fortalecimiento de la Identidad Regional en la Región del Bío Bío” realizado por la U. del Bío Bío, el Gobie
o Regional y otras Instituciones Culturales de la Región el año 2009, se encontró que el gran sustrato identitario común de la Región es nuestro pasado histórico: la Epopeya de la Conquista que nos hace senti
os descendientes y herederos de los dos bandos que participaron en ella y, como tales, creadores de la nación chilena, tanto a los habitantes de Ñuble, Concepción, Bío Bío o Arauco. Es verdad que Arauco descuella en este sentimiento. No en vano, el Historiador o el turista que llega, por ejemplo a Cañete, se maravilla al encontrase frente a los sitios donde Lautaro derrota a Valdivia o donde se captura y se da muerte al Gobe
ador, o frente a los sitios de los fuertes coloniales de Tucapel o Paicaví, o en el lugar en el que don Alonso de Ercilla estuvo combatiendo con guerreros araucanos en memorable batalla que el poeta narra detallada y hermosamente en “La Araucana”, esa verdadera Acta de Nacimiento de nuestra nación, o en l sitio del Cañete de la Frontera, fundado en 1558, .. ¡o tantos otros sitios de connotación trágica o heroica!.

Por otro lado, este sustrato identitario regional de tipo histórico que nace con la Conquista, se complementa y se fortalece con los hechos de la Independencia y de “la Guerra a Muerte” que sacuden tan fuertemente nuestros territorios. Enriquecen este sustrato identitario regional las actuaciones de O`Higgins, Prieto, Bulnes, el coronel don Co
elio Saavedra, Vicente Benavides, los Hermanos Pincheira, don José Antonio Zúñiga, etc.

Y, además, junto a esos nombres y a esos hechos de la Historia, nos unen también los nombres y los hechos de aquellos adelantados del progreso económico de la región: los Cousiño, Rojas, Rioseco o Mackay en el carbón, los Mendez Urrejola, Ignacio Palma o los Alemparte en el comercio, la explotación agrícola o forestal, el transporte o la industria los que, de una u otra forma están también presentes en cada una de las actuales provincias de la Región, haciendo Patria y creando Identidad y Patrimonio.

Arauco es, en 1910, un bullente emporio comercial, industrial y agrícola. Reinan en la provincia el optimismo y la confianza en el porvenir. Se mira el futuro con alegría y con un sentimiento del deber cumplido. Han llegado a los campos de Arauco, de la mano de colonos chilenos y extranjeros (fundamentalmente vascos franceses y alemanes, pero también ingleses, españoles o italianos) todas las bendiciones que sueñan esos conquistadores o pacificadores idealistas del siglo XIX que esperan expandir los beneficios de la Civilización a cada uno de los hijos de la República. También se ha producido abusos (¡qué duda cabe!), pero estos no son producto de la acción del Estado sino de algunos particulares inescrupulosos, que aparecen, como buitres, en todos los procesos de este tipo.

Los habitantes de la provincia, emprendedores y laboriosos, han sabido levantar ciudades, puertos, mode
os establecimientos mineros (en Lebu, Curanilahue o Carampangue), importantes industrias molineras o de destilación, una red de establecimientos comerciales de primer nivel, una agricultura y una industria forestal en donde el vapor –la tecnología más avanzada de la época- ya está presente, una línea de ferrocarril que comienza a atravesar la provincia y que la unirá al resto del país: imagínense: ¡el ferrocarril, el símbolo del progreso para fines del s. XIX y comienzos del s. XX! … ¡y, hasta una “Sociedad de Armadores de Cañete y Lebu”, que, con varios vapores, asegura el transporte por mar de los productos de la provincia al resto del país y al extranjero!

Finalmente, una última reflexión acerca de Arauco, nuestra provincia: la de los bellos paisajes de montaña, de lagos, ríos y valles hermosísimos; la de las caletas de pescadores que han sufrido la furia de la naturaleza, pero que están renaciendo y mirando, una vez más, al futuro; la de las abandonadas y silentes minas de carbón; la de los inmensos bosques de pino o de eucaliptos que tiñen de verde a cordilleras y mesetas; la de las decenas de sitios históricos que fueron testigos de los hechos heroicos que nos enorgullecen; la de la gente sencilla, acogedora y hospitalaria; la de las comunidades mapuches que, con aproximadamente un 15% de la población total de la provincia, están trabajando con ahínco para recuperar su cultura y tradiciones, nuestro Arauco, está, en estos días del Bicentenario, tratando de superar la profunda crisis económica en la que se sumerge a partir de la Gran Depresión de los años `30 y de asimilarse a los ritmos de progreso que el resto del país ha alcanzado, buscando para ello nuevos senderos de progreso como la Industria Forestal, la Pesca o el Turismo pero está también tratando de fortalecer y enriquecer su identidad y de valorar su patrimonio histórico-cultural, tratando de mirar al futuro con un espíritu unitario inclaudicable de chileno pero, a la vez, con el sentimiento de la riqueza de nuestra multiculturalidad, espejo en el que los chilenos, cada día, deberemos aprender a mira
os.

Clímaco Hermosilla Silva

Presidente Agrupación Cultural ARTIS Cañete.