
La fotografía muestra la Plaza en la esquina de Condell con Saavedra, cuando aún no había radio local y los anuncios importantes salían al encuentro de los vecinos en estos carteles.
Entre ellos, los avisos de películas del Teatro Municipal, que invitaba a hacer un espacio para una tarde o una noche de cine los fines de semana.
Eran tiempos en que un paseo por la plaza daba para encontrarse con algún conocido, detenerse a leer las novedades y enterarse de qué película estaban dando. Algunas se anunciaban con fotografías de sus escenas más emocionantes, que despertaban las ganas de ir al cine. Las películas se exhibían primero en los grandes cines de Santiago o Concepción y después llegaban a pueblos como Cañete, donde se esperaban con la misma ilusión. Las del Lejano Oeste, las aventuras de Tarzán y las películas de Chaplin hacían soñar, emocionarse y reír. De alguna manera la función comenzaba al ver esos carteles.
Entre el saludo y la conversación, la invitación al teatro surgía casi sola. Al no haber otras alternativas de entretención, ir a la función de "Matiné" "Selecta" o "Noche" era el mejor panorama. Recuerdo aquellos llenos totales en platea, balcón y galería. Con tanto público y muchos de pie, sin ventilación, es fácil imaginarse el ambiente. ¡Hasta los muros transpiraban!
Memorables también fueron aquellos noticieros del Repórter Esso, el noticiero UFA y El Mundo al Instante. Antes de la película, sus imágenes acercaban acontecimientos y lugares que muchos conocíamos sólo por los diarios o por lo que contaban la radios santiaguinas.
Ir al teatro era también asomarse al mundo.
Por: Gorart Villarroel T.