Venían de presentarse ese mismo año en Brasil y en Inglaterra, en el International Air Tattoo, la mayor feria militar aérea del mundo. Ya contaban con el título de campeones mundiales obtenido en Francia en 1998.
En octubre de 2002, ese nivel internacional se desplegó sobre el cielo del aeródromo Las Misiones, en Cañete, ante cientos de personas que por primera vez presenciaban en directo una exhibición de esta magnitud.
En aquel dia primaveral, el aeródromo Las Misiones se transformó en punto de encuentro donde muchas personas llegaron a presenciar la presentación de la Escuadrilla de Alta Acrobacia Halcones, equipo oficial de demostración aérea de la Fuerza Aérea de Chile. Para muchos, era la primera vez que veían en directo maniobras de precisión que hasta entonces sólo conocían por televisión o por referencias de actos oficiales en las grandes ciudades del país.
El público siguió con atención cada pasada rasante, cada cruce sincronizado y cada figura dibujada con humo blanco sobre el cielo despejado. Los motores resonaban con fuerza mientras los aviones mantenían formaciones cerradas que exigían precisión absoluta. Aplausos espontáneos acompañaron las maniobras finales, cuando los pilotos realizaron los cruces y roles simultáneos que cerraron la exhibición.
Durante esa jornada, huellasdigitales.cl registró la entrevista a uno de los pilotos del equipo, quien explicó el origen y sentido de la escuadrilla:
“La escuadrilla nace hace 22 años. Nació como una idea de fomentar la relación cívico-militar, de formar una conciencia aérea dentro de la ciudadanía. Que la gente conozca qué es lo que hacen los pilotos de la Fuerza Aérea y cómo se desempeñan.”Sobre su creación formal:
“Comienza en el año 1980. Partió con los aviones Pitts, que eran los que había en ese momento para acrobacia. Después, en el año 89, se cambió a los aviones que tenemos actualmente, los Extra 300, de fabricación alemana, hechos exclusivamente para acrobacia.”Respecto a las características técnicas del avión:
“Es un avión muy liviano, construido con materiales compuestos, fibra de carbono, fibra de vidrio y madera, y tiene un motor Lycoming de 300 caballos de fuerza. Eso nos permite hacer distintas maniobras por la relación peso-potencia que tiene.”En cuanto al ingreso al equipo:
“Todos somos oficiales de la Fuerza Aérea y pilotos de guerra. El ingreso es voluntario. Tenemos que rendir exámenes de aerodinámica, fisiología del vuelo, exámenes físicos y psicológicos para poder empezar el entrenamiento dentro del equipo.”El piloto también reconoció que la historia del grupo ha tenido momentos difíciles:
“Sí, han habido dos accidentes fatales en la historia del equipo, pero hace varios años ya. Lamentablemente ocurrieron, pero nosotros tratamos de suplir esos riesgos con entrenamiento diario.”Ese 2002, el equipo venía de presentaciones internacionales de alto nivel:
“Estuvimos en Brasil, celebrando los 50 años de la Escuadrilla Fumaça, y también en Inglaterra, en el International Air Tattoo, que es la feria militar más grande del mundo.”
Recordó uno de los mayores reconocimientos obtenidos por la escuadrilla:
“Se ha ganado dos veces el premio a la mejor presentación extranjera en el Air Tattoo. Y el premio más importante fue en 1998, en Francia, donde obtuvimos el título de campeones mundiales.”Consultado por la maniobra más compleja, explicó:
“No hay maniobras más difíciles o más fáciles, todas tienen su complejidad. Lo más difícil es hacerlas bien y que se vean bien para el público. Las invertidas son más complicadas, porque los controles se invierten. Uno tiene que pensar al revés, literalmente. Y más aún cuando los cuatro aviones van en formación.”Sobre la adrenalina de cada exhibición:
“Uno no se da cuenta en el momento, todo pasa muy rápido. Pero después del vuelo sí se nota, porque uno queda bastante cansado.”Un registro que permanece:
Han pasado 24 años desde aquella presentación. La exhibición quedó grabada en cámaras domésticas, en fotografías y en la memoria de quienes asistieron esa tarde al aeródromo Las Misiones; pero también quedó registrada en el archivo audiovisual de huellasdigitales.cl, que conserva no sólo las maniobras ejecutadas en el cielo de Cañete, sino la palabra directa de uno de sus pilotos en 2002.
Ese registro permite hoy dimensionar lo ocurrido con mayor perspectiva. No se trató únicamente de un espectáculo aéreo, sino de la visita de un equipo con trayectoria internacional que incluyó a Cañete dentro de su agenda oficial de presentaciones. Para la comuna, fue un hecho poco frecuente.
La jornada de ese entonces permanece como uno de esos episodios que forman parte de la memoria cuando el cielo cañetino fue escenario de una exhibición a nivel internacional.
Por: HD
