Featured

Semillas y recuerdos

lepicheo

Don José Lepicheo Silva, pequeño comerciante de la feria de calle Esmeralda, me contó un pedacito de su historia mientras ordenaba su puesto para comenzar la jornada.

Fue caminero en el sur, de esos hombres que abrían huellas donde antes sólo había barro y monte. Trabajó haciendo caminos para la empresa INGAS. Cuando lo trasladaron a la zona central, no lo dudó: le pidió a su jefe volver a su tierra: ¡Mándeme a Cañete!, le dijo. Yo soy de allá. Y volvió.

Hace muchos años atendía el puesto junto a su esposa. Trabajaban codo a codo, pero ella ya partió.

A sus 80 ahora está solo. Solo, aunque no del todo; porque cada mañana ocupa el mismo lugar de siempre, arma su mesa y sigue vendiendo semillas, como quien siembra memoria, como quien se queda para que el barrio no lo olvide.

(foto: con su autorización)