ESTAMPAS DE CAÑETE

Alfonso Concha Acuña

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HÉCTOR ARANEDA ZÚÑIGA

De andar ligero, sobre todo cuando va al Banco del Estado a depositar… es un acreditado comerciante, por su seriedad, acuciosidad y por ser hombre de empresa sostenida.

Muchos años estuvo por allá por la calle 2ª de Línea, casi a la salida del pueblo con su Almacén y Tienda “La Bandera Azul”. Es ex empleado de don Daniel Jana Levi., y allí aprendió muchas buenas cosas para ganar plata, logrando independizarse en muy buena hora. Ha ayudado a sus hermanos y a su familia en general, pues don Tito, como todos le dicen por cordial afecto, es un ejemplo de buen hijo también; con su padre y su madre, ha sido de entrañable afecto.

Casado con la señora Aida, hermana del señor Viveros, tiene encantadores hijitos; sufrieron tremendamente cuando se les murió una hijita de cortos años; don Tito lloraba a mares por la calle. Hombre hogareño, sólo se distrae en sesiones rotarias y sólo hasta contada hora.

Eso sí que le gusta jugar sus cachos con los buenos amigos; calladito y con su modito de hacerse el leso, supo hasta hablar bastante bien el «mapuche» y así le metía la mercadería a sus clientes. Pero es honrado y buen comerciante; capacitado y muy trabajador.

Muy asiduo y admirador de su cuñado Paulino, para molestar a Paulino (pero molestar en el sentido de bromear con él) para que me echara sus encarrilladas, porque también las echa el parsimonioso de Paulino, decía que don Tito Araneda hacía tres cosas siempre: primero: amar y querer mucho a su esposa e hijitos; segundo: hacer lo que más pudiera por sus buenos negocios y tercero: admirar a Paulino. Creo que no me equivoco mucho.

Calmado y observador, don Tito Araneda es franco y parece leal.

Una vez, fue casi el único testigo de una «rosca» bastante grande que tuve en el Club con un ex funcionario de Cañete; por estar medio mal con ese señor, yo con algo de tragos demás en la cabeza, pues estaba poniéndole en compañía de los hermanos Luis y Francisco Cigarroa y don Manuel Maldonado, le dije unas cuantas claridades a ese ciudadano que fue y es muy amigo mío; pero era llegado el caso y había que aclararlo…