Don Pablo Leal y el equipo que volvió desde una fotografía.

1955
Conversé con don Pablo Leal, conocido vecino del barrio, de quien recuerdo trabajó en la que fue Farmacia Viveros, ahí frente a la Shell, en pleno centro de Cañete, y más tarde como taxista.


Al mostrarle esta fotografía, se sorprendió y sonrió de inmediato al descubrir que él era parte de aquel equipo de sus años como estudiante en la Escuela Superior de Hombres N°1 de Cañete. Recordó que la imagen correspondía aproximadamente al año 1955 y que el equipo estaba formado por alumnos de quinto año. Mientras observaba la fotografía, comenzó a identificar con entusiasmo a sus compañeros.
El primero a la izquierda es Gastón Roa; luego Alberto Baeza; González, quien era de Tres Pinos; Daniel Bernales, el arquero; apodado “El Diuca”, de quien decía entre risas que “corría de un arco al otro y ni sentía los pies”. También reconoció a Galdámez, Ojeda, Guillermo Peña, Mardoqueo Garrido, Carlos Medrano, Pablo Leal (con la pelota), Homero Altamirano y Raúl Burgos, hermano de una señorita que vive en el sector.
Contó que su profesor era Jorge Medrano. "En aquellos años existía una enorme rivalidad entre los equipos dirigidos por nuestro profesor y Mario Lavín, considerados los mejores de la escuela".
Cada campeonato interno se vivía con gran intensidad,“era una cuestión sagrada en la escuela”, recordó. Las selecciones escolares competían también a nivel provincial bajo la dirección de don Raúl Durán en fútbol y Jorge Medrano en básquetbol. Gracias a ello, viajaron a distintos campeonatos en Lebu, Pilpilco, Arauco y Curanilahue.
Uno de los recuerdos más anecdóticos ocurrió precisamente en Curanilahue, donde estuvieron invictos un campeonato provincial. Sin embargo, cuando fueron a recibir el premio, sucedió algo inesperado.pablo
Según relató don Pablo, alguien avisó al público que varios de los jugadores ya eran alumnos de primer año del Liceo de Cañete, aunque seguían representando a la Escuela N°1. Por esa razón comenzaron a gritarles que eran “galletas”, término usado en esos años para quienes competían fuera de la categoría que les correspondía.
La situación terminó de manera insólita: finalmente no recibieron el premio y comenzaron a lanzarles carbones y piedras, obligándolos a correr para escapar. Entre risas, recordó que quien “los había echado al agua” fue Pablo Benítez, vinculado a los antiguos buses Benítez, encargados de trasladar a las delegaciones. A pesar de lo anecdótico del episodio, don Pablo habló con cariño de aquellos años. La fotografía lo llenó de alegría y se mostró emocionado al saber que este recuerdo vuelva a aparecer en HUELLASDIGITALES, permitiendo que nuevas generaciones conozcan parte de la historia deportiva y estudiantil de la antigua Escuela de Hombres N°1 de Cañete.